¡Ay! Que habéis estado a punto de libraros de mí. Si era un complot para asesinarme siento informaros de que ya estoy mucho mejor.
Aún así, me gustaría advertiros, mis niños, que eso de envenenar mi almuerzo o comida del Viernes con Antrax está feo.
Primero te encuentras como si te hubieran pegado una paliza increible, o como si hubieras estado hablando media hora con el Manolito. Lo único que quieres es llegar a casa y acostarte.
Después te levantas como una mañana de sábado de esas que la noche anterior has bebido de todo y te ha pillado el cuerpo mal, pero tú con un par de cojones te sobrepones y no vomitas lo que tu cuerpo ha decidido ya que no quiere tener dentro. Grave error, por que luego vienen los dolores de cabeza, las subidas en forma de granitos rojos por todo el cuerpo, la fiebre contínua, el agotamiento general…
Pero como decía ya estoy mucho mejor.
¡Ah! Por si no ha sido un complot, evitad ir a desayunar a la cantina de donde curro, y/o a comer a los 100 montaditos del Thader.