El final del verano
Vaya despliegue de mala educación, me voy de vacaciones y no soy capaz ni siquiera de despedirme. En realidad sigo desoficiado hasta el Lunes 3, pero creo que los días que me quedan los voy a poder aprovechar poco.
Ha sido un verano extraño, y eso que he hecho exáctamente lo mismo que el resto, pero no se, se me queda un regusto amargo en el paladar (y creo que El Intoxicador no me ha metido el dedo en la boca esta vez).
Tal vez por que han habido algunos cambios, en la gente que me rodea y eso ha influido en el desarrollo de mi actividad estival. Unos se han dado por vencidos totalmente y otros, han recogido fuerzas de no se donde para terminar con lo que han empezado.
He cortado con mi novia, tan sólo para volver al día siguiente (no os preocupéis, nosotros bien aquí, ¿vosotros bien?), asfixiado por el regusto amargo aquel, que se hacía más intenso y no me dejaba respirar.
He vagueado como un enano estas vacaciones, salvo ahora, al final, que he de continuar con unos proyectillos, no he hecho absolutamente nada y he tenido ganas de hacer menos. Supongo que debemos mantenernos activos, hay que mantener una pequeña rutina y obligaciones y un poco de disciplina. Cuando nos libramos de esas cosas desagradables durante un tiempo, terminamos volviéndonos locos de ansiedad. A no ser que seas el Litros, que se ha adecuado a la desidia en cuerpo y alma (y el caso es que le va bien, si ustedes me entienden).
No tengo ningunas ganas de volver al curro, como era de esperar, sobre todo teniendo en cuenta que va a ser un comienzo de Septiembre bastante fuerte. Y lo cierto es que me da igual que lo lea alguno de allí, por una vez digo la pura verdad. No me encuentro motivado. Pero supongo que no me queda más remedio. Esperaré con ansia la llegada del primer viernes para volver a verles y tomarnos unas cuantas juntos.
Un saludo amigos míos.

